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RIESGOS Y ALTRERNATIVAS PARA CIUDADANOS MEXICANOS CON FAMILIARES QUE RESIDEN EN HOUSTON

Muchos ciudadanos mexicanos han viajado a los Estados Unidos durante toda su vida con múltiples entradas con visas B-1 / B-2 de Visitante o Tarjetas de Cruce Fronterizo (Border Crossing Cards) para realizar compras en Galleria o pasar una temporada en su casa de vacaciones en The Woodlands. Nunca tuvieron que detenerse a pensar si eran o no admisibles en los Estados Unidos.

Pero durante más de una década, por razones de seguridad y otras causas, para muchos ciudadanos mexicanos ha habido un cambio radical en ese patrón.

Cada vez más, la inseguridad y otras preocupaciones en México han resultado en estancias familiares en Estados Unidos mucho más largas. Con frecuencia, el esposo regresa periódicamente a México, mientras la esposa y los hijos permanecen en este país, convirtiéndose en residentes “de facto” de los Estados Unidos.

Diferentes áreas en el área de Houston, desde The Woodlands hasta Galleria, han desarrollado pequeñas colonias de visitantes mexicanos, a menudo con niños matriculados en escuelas públicas o privadas, dado el hecho de que permanecen en el país como residentes de facto. Las familias regresan a México durante el receso de verano o las vacaciones de Navidad, teniendo así la aparente ventaja de poder obtener una estadía adicional autorizada de 6 meses, al ser readmitidas por el Inspector de Inmigración de Aduanas e Inspección Fronteriza (CBP).

Este arreglo pareciera tener poco riesgo, de hecho muchos han descubierto por las malas, que si bien esta estrategia puede funcionar por un tiempo, a largo plazo está destinada a fracasar y causar serios problemas. En un mundo posterior al trágico derrumbe de las torres de New York, el Inspector de Inmigración CBP puede rastrear no solo las entradas, sino también las salidas, lo que le da al CBP una imagen mucho más completa de la cantidad de tiempo que alguien ha estado en los Estados Unidos.

Históricamente, éste no fue siempre el caso; solo se registraban las entradas a Estados Unidos, no las salidas. Por lo general, el momento de la verdad es cuando la familia regresa después de un verano o un descanso de Navidad. El inspector de inmigración del CBP en el aeropuerto observa que la familia ha tenido estadías prolongadas y frecuentes en los Estados Unidos. Aquí es cuando el Inspector de Inmigración primario enviará a la familia a una habitación separada para lo que se conoce como “inspección secundaria”. En ese punto, las partes, ya sea el cónyuge que no trabaja o incluso los niños, estarán sujetos a múltiples preguntas detalladas sobre el tiempo que han pasado en los Estados Unidos, el propósito y el lugar donde planean quedarse. A menudo este interrogatorio sacará a la luz que los padres son propietarios de una residencia, tienen un automóvil y una licencia de conducir de Texas, y los niños en edad escolar hasta podrían declarar voluntariamente a qué escuela asisten.

Estos hechos pueden parecer inofensivos, pero lo más probable es que hagan que la mayoría de los inspectores de CBP no solo les nieguen la entrada a los Estados Unidos, sino que también cancelen las visas de visitante B-1 / B-2 en sus pasaportes mexicanos. Peor aún, si parece que la familia no fue tan sincera en la entrevista inicial, la familia podría estar sujeta a una “expulsión acelerada” en base a la conclusión de que la familia había hecho declaraciones iniciales falsas, lo cual constituye un fraude de inmigración. Estar sujeto a la eliminación acelerada crea una prohibición de volver a ingresar a los Estados Unidos por 5 años, a menos que se pueda obtener una exención discrecional o “indulto”.

Una vez que se determina que un miembro de la familia hizo una declaración falsa o que los niños se inscribieron en las escuelas públicas, esto quedará registrado en la Declaración Jurada en Procedimientos Administrativos en el Formulario I-831, que el miembro adulto de la familia deberá firmar. Esta información negativa se convierte en parte del registro y será considerada como actividad fraudulenta tanto por el Servicio de Inmigración como por cualquier Funcionario Consular.

Todo esto sería un desastre en todo el sentido de la palabra. Las partes no pueden regresar a su hogar en Houston y cerrar cualquier actividad que tengan en los Estados Unidos, sino que tendrán que hacer esos arreglos desde lejos. Peor aún, la situación escolar de los niños, sus deportes y otras actividades se detienen abruptamente.

Para evitar estas sorpresivas consecuencias, es fundamental que estos ciudadanos mexicanos reciban un buen asesoramiento legal y desarrollen una estrategia de inmigración adecuada tan pronto como sea posible.

Las estrategias de inmigración que podrían estar disponibles se detallarán en detalle en ediciones posteriores. Dependiendo de los detalles del caso de cada individuo, es posible que tenga el control de un negocio exitoso en México, establezca una sucursal o filial, y en base a la misma, califique para un L-1A “Intracompany Transferee”.

También es posible que el solicitante principal califique bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA – North American Free Trade Agreement) bajo la condición de Inversionista en Tratados E-2 de No-Inmigrante, o basado en una oferta de trabajo de buena fe en un puesto profesional, de acuerdo a los beneficios de NAFTA.

También pueden calificar para el estatus H-1B como trabajador especializado, pero en los últimos años esto se ha visto severamente limitado por el hecho de que solo hay 65,000 números disponibles y para el 1º de abril de cada año hay más de 200,000 solicitudes presentadas para el año fiscalque comienza 6 meses después, el 1º de octubre.

Finalmente, si uno tiene una relación familiar cercana con un ciudadano estadounidense, o fondos suficientes para hacer un préstamo de facto de $ 500,000 (que puede aumentar en un futuro cercano a aproximadamente $ 1 millón), puede calificar bajo el programa de inversionista EB-5 para la residencia legal permanente.

Una o más de las opciones anteriores pueden estar disponibles en un mismo caso, pero la clave es comenzar temprano para determinar qué estrategia legal podría ser la más apropiada, teniendo en cuenta que esta administración puede efectuar cambios que cierren algunas puertas que hoy por hoy están abiertas.

Para determinar qué alternativas viables legales de inmigración a los Estados Estados Unidos están disponibles para la familia antes de que ocurra un problema, se debe buscar asesoría legal competente y experimentada para determinar la estrategia más adecuada.

Otro punto obviamente crítico en este proceso, es el de identificar entre los miles de abogados de inmigración, uno que pueda ofrecer excelentes credenciales y referencias, y una amplia experiencia y trayectoria de éxito en el manejo de casos migratorios.

El abogado debe estar acreditado por la Junta del Colegio de Abogados de Inmigración y Nacionalidad del Estado de Texas. Si bien esto no es una garantía, contar con esta certificación es un objetivo estándar para determinar si el abogado ha cumplido con los requerimientos mínimos de educación y experiencia, a fin de mantenerse como experto en este complejo campo del derecho.

Con la implementación temprana de una estrategia de inmigración correcta, la familia mexicana puede evitar una gran angustia migratoria y al mismo tiempo asegurar los grandes beneficios que representa una residencia legal en los Estados Unidos.

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Charles C. Foster
Presidente, Foster LLP
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Charles C. Foster, Laura Bush and President George W. Bush Charles C. Foster and Secretary of State Hillary Clinton Mayor Sylvester Turner and Charles C. Foster

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