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BELLEZA NATURAL CON LA TRANSFERENCIA DE GRASA

El embellecimiento y reconstrucción del seno son algunos de los procedimientos más comunes que realiza un cirujano plástico. Si bien la mayoría de las personas está familiarizada con el uso de implantes mamarios, solución salina y silicona, los médicos también han estado utilizando el propio tejido del paciente, denominado tejido “autólogo”, para la mejora cosmética y la reconstrucción de senos, durante más de 100 años. En 1895, el Dr. Czerny realizó la primera reconstrucción de seno cuando trasplantó un crecimiento graso benigno, también denominado “lipoma”, del flanco dorsal a los senos. Desafortunadamente, el procedimiento no tuvo éxito y por ello las opciones para la reconstrucción del seno fueron abandonadas.

Ahora sabemos que las piezas grandes de tejido, como los lipomas grasos, no pueden aclimatarse en una nueva área a menos que exista un flujo sanguíneo adecuado para penetrar en los tejidos trasplantados y permitir la transferencia de nutrientes a las células grasas. La historia más moderna del uso de grasa autóloga para la mejora cosmética de los senos se ha realizado desde la década de 1950. La historia de la reconstrucción mamaria y el aumento con grasa autóloga continuó y se aceleró en la última década. Esto se debió en gran parte a los avances realizados con la transición a la mamografía digital, que luego se mejoró aún más con una tomografía tridimensional, incluso disminuyendo el costo asociado con los MRI de seno. Estas modernas modalidades de imágenes ahora permiten a los radiólogos y cirujanos diferenciar de manera más precisa los cambios postquirúrgicos normales de la transferencia de grasa.

Además, ahora tenemos una comprensión científica más fundamental de la fisiología de la grasa y sus acciones cuando se ha transferido de una parte del cuerpo a otra. Los sofisticados estudios de laboratorio molecular ahora permiten afinar las técnicas para lograr mejores resultados y la retención de la grasa transferida. Las técnicas quirúrgicas se han desplazado hacia la recolección y transferencia de lóbulos más pequeños de grasa que se recolectan en un sistema de presión bajo y constante, y se mantienen fuera del cuerpo del paciente durante un tiempo mínimo. La redistribución uniforme dentro del tejido mamario mediante técnicas de microinyección y “enhebrado” permite un flujo sanguíneo máximo para mantener la grasa trasplantada, lográndose así una mejor asimilación de parte de la mama receptora.

La comprensión de la cantidad de grasa que es segura para transferirse, a menudo está determinada por la envoltura del tejido del seno. Lo comparo con una bolsa de compras. Hay un punto final del volumen máximo de transferencia de grasa que puede acomodar individualmente cada seno. Este límite se ha apreciado como punto final de la transferencia al seno, ya que permanece por debajo del máximo admisible para que los nutrientes puedan circular aún fuera del tejido. Los pacientes de pechos densos, más jóvenes y sin estiramiento significativo de la envoltura de la piel, que serían pacientes que no tuvieron hijos, acomodarían mucha menos grasa que madres que amamantaron y tuvieron una congestión mamaria previa y estiramientos del sobre de la piel. También la edad menopáutica coincide con la disminución de los estrógenos circulantes y la convergencia de los tejidos blandos de los senos del tejido glandular al tejido adiposo, y puede acomodar de 2 a 3 veces la cantidad de transferencia de grasa en comparación con un tejido glandular mamario más joven y más denso.

Para monitorear esto durante la cirugía, usamos técnicas de medición sofisticadas para observar la presión del tejido interno durante la transferencia de grasa y mejorar la transmisión de la misma, y así proporcionar un punto final de transferencia para evitar consecuencias no deseadas como la degradación y la disolución de la grasa transferida, también llamada “necrosis grasosa”, que puede conducir a bultos y protuberancias junto con una disminución estética. Un mayor avance en nuestra capacidad para realizar procedimientos de injerto de grasa para la reconstrucción mamaria y cosmética es el uso de la expansión de “presión negativa”. Esto se logra con un dispositivo externo denominado BRAVA, que es una gran cúpula de succión con relleno de silicona que está conectada a la reconocida marca de bombas Medela, de Suiza. Muchas mujeres están familiarizadas con Medela ya que fabrican una amplia gama de extractores de leche para la obstrucción durante el período de lactancia. El uso de la bomba es una presión ligeramente diferente a la bomba de extracción de leche, pero el efecto de la presión negativa sobre el seno es que promueve una leve hinchazón y congestión del mismo, creando un espacio anatómico virtual junto con una mejora del flujo sanguíneo. En previsión de una transferencia de grasa al seno, las pacientes que son candidatas adecuadas para la expansión, utilizarán este dispositivo antes de la cirugía durante una semana y después de la cirugía durante 3 días, para permitir que se transfieran mayores cantidades de volumen de grasa, mejorando así el injerto de la grasa transferida dentro del tejido mamario.

Otra ventaja del uso de tejido autólogo para mejorar el seno es el beneficio de permitir la lipoescultura del cuerpo. Muchas veces, la silueta de una mujer aumenta no solo por el tamaño y la forma de los senos, sino también por el contorno del abdomen y los flancos en relación con el tamaño y la forma del seno. A medida que la edad avanza, la obesidad debida a los cambios hormonales es común y la lipoescultura quirúrgica durante la cosecha de la grasa mejora la silueta y la silueta general del cuerpo, ofreciendo como resultado una apariencia más femenina y atractiva.
Muchas pacientes se preguntarán por qué la transferencia de grasa al seno no es un tratamiento convencional. Hay algunas razones para esto. Actualmente, los cirujanos plásticos y reconstructivos de senos estamos sometidos a un vasto registro multinacional para la transferencia de grasa en pacientes del seno. Han habido compañías que invirtieron en tecnología para facilitar esta técnica quirúrgica al agregar grasa “mejorada” junto con la grasa de liposucción regular. Esto creó células regenerativas derivadas de tejido adiposo que estaban formadas por células muy pequeñas y que tenían propiedades similares a las “células madre”.

Las células regenerativas que están presentes en el tejido graso alrededor de los capilares se recolectan durante el proceso de liposucción y se extraen con un sistema automatizado. La FDA tenía inicialmente preocupaciones que involucraban la concentración de estas “células madre” con el potencial de expandir los diversos tipos de tejidos e introducirlos en el seno. Se consideró que la presencia de estas “células madre” dentro del seno, podrían colocarse cerca de una lesión microscópica precancerosa, y que esto pudiera acelerar su desarrollo. Esto condujo a una obstrucción de parte de la FDA en la utilización de la tecnología del uso de “células madre”. Curiosamente, se ha encontrado que no existe una diferencia apreciable al agregar el uso de “células madre” derivadas de tejido adiposo a la grasa de liposucción habitual utilizada en la transferencia de grasa.

La segunda razón por la cual esta técnica no es ampliamente usada todavía es el costo. Mientras que los pacientes vienen en todas las formas y tamaños, casi todos tienen la grasa adecuada necesaria para transferirla a sus senos, ya que la cantidad relativa de grasa necesaria para mejorar los senos es bastante pequeña en comparación con la cantidad disponible en el cuerpo promedio, incluso de una persona delgada.

Adicionalmente, no hay una ventaja significativa en la industria para el uso de tejido propio de los pacientes para la reconstrucción de senos, ya que esto anula el uso de opciones disponibles más costosas. A modo de comparación, el uso de expansores mamarios de silicona, productos de reemplazo dérmico para usar las eslingas en la parte inferior para cubrir los expansores después de la mastectomía y luego cambiarlos del expansor para implantes permanentes, puede superar los $20,000 por cirugía. En comparación, el costo total de los productos desechables para transferir la grasa, a menudo es inferior a los $1000 por paciente. Por lo tanto, no existe ningún esfuerzo publicitario por parte de la industria de la cirugía plástica para impulsar el injerto de grasa al seno. Informar y educar a los pacientes sobre esta alternativa y su idoneidad para esta opción quirúrgica, queda así en manos de los médicos.

Al consultar con mis pacientes, les hablo sobre todos los procedimientos disponibles. Cada uno tiene sus preferencias. Para algunos, se busca una mejora de aspecto más natural de los senos; en otros, un polo superior más pronunciado y completo de la porción medial superior de los senos en el escote es el resultado deseado. El trabajo de un cirujano plástico es adaptar el procedimiento al paciente y sus deseos.

Otra ventaja del injerto de grasa en el pecho es la longevidad del procedimiento; dado que no hay producto artificial dentro del paciente, generalmente se evitan las complicaciones a largo plazo, como sucede con el uso de implantes artificiales. Hay menos posibilidades de que se necesite una cirugía de revisión para abordar las temidas complicaciones de los implantes de silicón. La extracción artificial del pecho y la asimetría son menos probables con el uso de grasa autóloga. Para la reconstrucción de senos, un aspecto positivo de usar grasa autóloga es que la sensación se preserva mejor en el pezón.

Esto se debe a que los nervios de la zona mamaria pueden crecer desde la mastectomía profunda hasta la superficial, al no tener barreras mecánicas, como un implante de silicona.
El costo promedio para la reconstrucción de senos con grasa autóloga es más bajo y se usan métodos tradicionales debido a que no se requieren costosos implantes ni prolongación del tiempo quirúrgico microvascular. Típicamente, la transferencia de grasa autóloga para la reconstrucción de senos implica de 3 a 4 procedimientos, lo cual es menor que el número promedio de procedimientos necesarios para el implante y el expansor. En comparación con la transferencia microvascular libre, la reconstrucción de senos con liposucción de grasa autóloga a menudo tiene un número equivalente de cirugías, pero las cirugías son ambulatorias; los pacientes vuelven a casa el mismo día y pueden regresar al trabajo típicamente en 3 a 4 días en lugar de 5 a 6 semanas con reconstrucciones microvasculares DIEP. También el dolor después del procedimiento de transferencia de grasa es a menudo menos severo, dado que no hay intrusión en las costillas como ocurre con implantes artificiales.

Si bien una misma técnica no es necesariamente la solución para todas las condiciones de los pacientes, la transferencia de grasa autóloga continúa evolucionando como una extraordinaria herramienta y se ha vuelto cada vez más popular a medida que los avances y la tecnología están más disponibles para el cirujano. Hable con su cirujano sobre los antecedentes y el nivel de comodidad de la grasa autóloga al explorar opciones para la reconstrucción y la mejora de sus senos.

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Para obtener más información acerca de la transferencia de grasa a los senos, solicite una consulta experta con
Jason R. Bailey, M.D.
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