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LA VIDA – Entendiendo realidades

En medio del loco derrotero de esta vida houstoniana, corriendo de un lado para el otro, robándole cada minuto a cada hora, y aun así pareciera ser que las veinticinco horas del día -sí, dije 25- no nos alcanzan. El engaño de las riquezas y la tecnología, que se suponía que nos permitirían optimizar nuestro tiempo y dedicar más espacio a los que amamos, nos entrampa con muchas más ocupaciones que las que teníamos antes.

Ni un momento para detenernos a reflexionar, a observar a nuestro alrededor y preguntarnos: ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi propósito en esta vida? ¿Qué impacto verdaderamente positivo -más allá de mi aporte económico- he tenido en mí mismo y en los que amo? ¿Qué he hecho en estos últimos quince, veinte, treinta años, además de sacrificar mi vida por un negocio o un empleo que en realidad me ha dado tantas preocupaciones como ganancias?

¿Qué has hecho tú por ti mismo, por tu íntimo desarrollo, fuera de comprar ropa, joyas y relojes cada vez más costosos, y que ni por un instante cambian la realidad que ves cada mañana cuando te encuentras frente a tu verdadero “yo” -aquel que nadie más conoce, posiblemente ni aún tu pareja- cuando te miras al espejo antes de vestirte y maquillarte, para recordarte cuán rápida e inexorablemente corres hacia el fin de tu camino?

No te sientas del todo mal. Todos pasamos por el mismo dilema, aunque como dice el dicho, “mal de muchos es consuelo de tontos”. Tarde o temprano -algunos demasiado tarde o quizás nunca-, todos nos hacemos estas preguntas. El problema no es si nos cuestionamos o no. El problema son las respuestas. Generalmente nunca llegan, porque preferimos evadirlas, o estamos tan ocupados atendiendo lo “urgente”, que dejamos a un lado lo “importante”. “Mañana”, pero mañana nunca llega, y así se nos pasan de largo los valiosísimos momentos, los meses, los años, hasta llegar a descubrir que ya es casi demasiado tarde para hacer algo significativo.

¿Es realmente esto lo que esperábamos que sería nuestro paso por este mundo? Francamente… ¿es este el cumplimiento de tus grandes sueños? Olvídate de tu cuenta bancaria, de tus autos y de tus casas y negocios, que al fin y al cabo bien sabes que nada te llevarás contigo. ¿Es esto lo que imaginaste que sería tu vida?

Con frecuencia, respetuosamente pienso en Carlos Slim, quien con toda su riqueza y poder no pudo hacer nada para evitar que se le fuera de las manos la esposa amada, y que con ella se iba su vida misma. ¡Qué no hubiera dado él, hasta su fortuna misma, por retenerla a su lado!

Este no era el plan que Dios tenía para nosotros. En lo absoluto no lo era. La idea era vivir para siempre -si es que eres capaz de concebir algo semejante-, y vivir en abundancia; eso es lo que él tenía en mente para nosotros.

Siempre ha sido mi fascinación el estudio de la mente Divina por medio de la Biblia, porque solamente en ella he podido hallar respuestas reales y lógicas. No la lectura casual y desinteresada, sino el estudio profundo que pueda ofrecerme el conocimiento del Dios creador y sustentador que en ella se manifiesta. Y lo primero que entendí es que este libro no es un libro más. La Biblia, por su mismo origen, guarda en sí misma una fuerza sobrenatural, una sabiduría que trasciende ampliamente la humanidad y un poder capaz de lograr lo que creías imposible. Este extraordinario libro encierra los secretos que generaciones de científicos y genios del pensar humano se desvelaron toda una vida por descubrir, y nunca hallaron, a pesar de tenerlos tan al alcance.

Dice el mismo Dios de sí mismo: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaías 55:8, 9). Y sin embargo, a pesar de esa gran distancia en el nivel de pensamientos, Dios baja a nuestra altura y nos habla en un idioma que podemos entender.

La Biblia guarda los secretos más extraordinarios jamás revelados al hombre, y tiene la respuesta a todas las preguntas más relevantes que jamás puedas hacerte acerca de la vida, y también la muerte, el tiempo y la eternidad, el pasado, el presente y el futuro del mundo y del universo, el bien y el mal, la creación del hombre y de todas las cosas, el matrimonio y la familia, la felicidad, la vida en otros mundos, el infierno, la vanidad de las riquezas, y cientos de temas más de tremenda importancia.

Y al descubrir estas maravillosas verdades, entendemos al mismo tiempo la mente de su Autor divino, y terminamos descubriendo que Dios es un ser amante y maravilloso, profundamente interesado en ti, en tu vida, en tu bienestar y en tu futuro.

Entender la Biblia y conocer a Dios no está reservado a un grupo selecto de sabios, sacerdotes y teólogos. Es mi pasión el ahondar en el conocimiento de Dios a través de su Palabra, y quiero ponerme a tu disposición para compartir este conocimiento contigo. Siéntete libre de llamarme o enviarme un email. Va a ser un placer escuchar de ti: publisher@houstonlatinos.com – 713.758.0550.

 

Category: Religion